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Ventilación forzada en los invernadeross
Los sistemas de ventilación forzada consisten en establecer una corriente de aire mediante ventiladores extractores, en la que se extrae aire caliente del invernadero, y el volumen extraído es ocupado inmediatamente por aire de la atmósfera exterior. Con este sistema se puede conseguir una temperatura idéntica a la del exterior,  y su control es más preciso que el que se logra con la ventilación pasiva.
Los ventiladores de gran caudal tienen una serie de hélices de acero que puede ser inoxidable. Manejan grandes caudales de aire a bajas velocidades, por lo que las plantas no se deshidratan. Son capaces de renovar, hasta cuarenta y cinco mil metros cúbicos de aire por hora los más grandes.

Todo el chasis del ventilador es de acero galvanizado para estar protegido de la corrosión. Existen modelos incluso, que poseen aquellas partes más delicadas, cubiertas de plástico para evitar que se oxiden prematuramente. La hélice suele ser también de acero inoxidable ya que a través de ella pasa todo el aire húmedo, productos químicos o cualquier otro agente corrosivo.

En la parte anterior del ventilador existen una serie de rejillas para evitar accidentes. En la parte posterior existen una serie de persianas o lamas, que se encuentran cerradas cuando el ventilador no está funcionando, para evitar entradas de plagas y evitar pérdidas de temperatura.

La ventilación forzada lo que pretende es equiparar las condiciones que existen dentro del invernadero, a las condiciones que existen en el exterior de este. Cuando amanece o anochece se producen acumulaciones de humedad dentro del invernadero, que se pueden evitar utilizando este tipo de ventilación, haciendo de esta forma que la planta esté durante más tiempo trabajando al día.
Estos tipos de ventiladores, de esta forma, se utilizan en cualquier época del año; en épocas frías para evitar humedades excesivas dentro del invernadero y en épocas calurosas para evitar temperaturas excesivas.
Estos ventiladores se deben de utilizan junto con la ventilación pasiva, tanto lateral como cenital, ya que de otra forma produciríamos un vacío en el invernadero.

El diseño y cálculo del número de ventiladores que debe tener un invernadero, está en función la cantidad de aire que se quiera renovar, disposición de los aparatos, dimensión de la finca, planimetría del invernadero, distancias entre ventiladores, viento natural que exista en la zona en que se encuentre la finca, etc.. La instalación debe estar bien diseñada.

Los ventiladores no van siempre colocados siempre en el mismo sitio en cada finca. Existen zonas donde es necesario ponerlos altos, en otras zonas hay que ponerlos en la cara norte del invernadero, etc..
En el caso de invernaderos con gran distancia entre laterales, se hace necesario el apoyo de "recirculadores" de aire que permitan el movimiento del mismo en el interior del invernadero.

Estos ventiladores recirculadores pueden ser instalados de forma que la dirección del aire puede ser modificado según necesidades, pudiendo trabajar de forma independiente de los ventiladores extractores o en conjunto.

No solo son útiles como apoyo a los extractores, sino que también son apoyo de sistemas de aplicación de tratamientos o en sistemas de humidificación.

Los ordenadores de control climático Senda, están preparados para manejar estos parámetros medioambientales, mediante referencias de temperatura y humedad.