De la misma manera que un aumento de la temperatura por encima de la máxima biológica provoca estrés en la planta provocando, como primera medida, el cerrado de estomas para evitar la deshidratación, la bajada de temperatura por debajo de la mínima biológica tiene el mismo efecto; la planta cierra sus estomas para evitar la pérdida de calor. En cualquiera de ambos casos, la planta sufre un bloqueo biológico que puede acarrear daños en su estructura. Estos inciden en los procesos metabólicos, pero también en la producción de materia seca por lo que la productividad se ve afectada.
La duración temporal y la intensidad del estrés térmico marcan la posibilidad de restablecer la actividad metabólica al nivel inicial, después de volver a unas condiciones más favorables; en unos casos puede producirse una recupe-
ración parcial, en otros se pierde definitivamente esta opción.
El aporte de calor en el interior del invernadero mediante sistemas de calefacción permite el control de la temperatura durante el crecimiento y desarrollo de los cultivos, por tanto posibilita programar la producción de fruto.
El objetivo final será el control de la temperatura de forma dinámica, para optimizar el aporte de calor al invernadero, lo que significa maximizar continuamente la diferencia entre la tasa de producción y el consumo energético modificando la temperatura en función del resultado económico.