Con el aumento de la temperatura, disminuye la humedad relativa medioambiental, debido a que a altas temperaturas, aumenta la capacidad del aire de contener vapor de agua, por lo que la humedad relativa disminuye.
La HR del aire es un factor climático que puede modificar el rendimiento final de los cultivos. Cuando la HR es excesiva las plantas reducen la transpiración y disminuyen su crecimiento, se producen abortos florales por apelmazamiento del polen y un mayor desarrollo de enfermedades criptogámicas. Por el contrario, si es muy baja, las plantas transpiran en exceso, pudiendo deshidratarse, además de los comunes problemas de mal cuaje.
Para que la HR se encuentre lo más cerca posible del óptimo el agricultor debe ayudarse del higrómetro. El exceso puede reducirse mediante ventilación, aumento de la temperatura y evitando el exceso de humedad en el suelo. La falta puede corregirse con riegos, o pulverizando agua en el ambiente, ventilando y sombreando. La ventilación cenital en invernaderos con anchura superior a 40 m es muy recomendable, tanto para el control de la temperatura como de la HR.
En un sistema pulverizado, es muy recomendable que la gota no tenga más de 10 micras. Con ese tamaño, la velocidad de caída es muy pequeña, por lo que la gota se mantiene suspendida más tiempo en el aire y le da tiempo a evaporarse y, así, integrarse a la humedad relativa del aire.
Para coseguir ese tamaño, es necesario que la instalación cuente con un diseño apropiado. Boquillas capaces de pulverizar el agua a ese tamaño con la presión necesaria, tubería de sección y presión necesarios así como motores, bombas, filtros y demás accesorios necesarios para un correcto funcionamiento.