Equipos de control de clima

Una de las más importantes ventajas de trabajar en un invernadero, es la posibilidad de modificar los parámetros medioambientales para adaptarlos a las necesidades del cultivo, a fin de que este se encuentre en las mejores condiciones para desarrollar todo su potencial y utilice esta energía para lo que realmente importa, la producción de un fruto lo más perfecto posible.

El desarrollo fenológico de una planta en un invernadero está basado principalmente en tres parámetros medioambientales fundamentales, y muy relacionados entre si: la luz solar, la temperatura y la humedad.

Composicion espectralLa luz solar es uno de los principales parámetros para el desarrollo de las plantas, pues es imprescindible para la fotosíntesis. Las plantas absorben de forma eficaz la luz procedente del espectro de radiación solar dentro de las longitudes de onda en las regiones del azúl (400-500 nm) y del rojo (500-600nm).  Los fitocromos y fotoreceptores de las plantas alcanzan la mayor sensibilidad en las regiones del rojo (R) y del rojo lejano (RL). Por lo tanto, cuando el cultivo se encuentra bajo plástico, hay que contar con una cubierta de calidad que no restringa estas frecuencias del espectro de la luz.

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La temperatura es el siguiente parámetro medioambiental más importante,
pues es el que más influye en el desarrollo y en el crecimiento. Cada planta tiene una temperatura óptima de trabajo. Por encima de esta temperatura óptima, las plantas transpiran en exceso y pueden llegar a deshidratarse, ya que pierden más agua de la que son capaces de absorber. Por debajo de la temperatura óptima, las plantas pierden calor, por lo que ralentizan sus procesos biológicos llegando a bloquearse. Por encima y por debajo de ciertos límites extremos, las plantas mueren.

Y la humedad es el siguiente parámetro medioambiental fundamental, pues no solo está ligado a la temperatura, sino también al déficit hídrico. Cada planta tiene una temperatura y humedad óptima de trabajo, en el cual desarrollarán su mejor potencial.

Por este motivo, a los invernaderos hay que dotarlos de las herramientas apropiadas para controlar la temperatura y la humedad dentro de los valores óptimos del cultivo.

Teniendo en cuenta la climatología del lugar donde se ha instalado el invernadero, será necesaria algún sistema de ventilación, refrigeración, humidificación o calefacción, que permita controlar, en la medida de lo posible, estos factores.

En Agrosistemas del Sur contamos con equipos de control climático para todas las circunstancias medioambientales. Bien sea mediante consola o con un ordenador Pc, siempre tendremos una opción disponible para su control climático.